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Diseño, oficio y las marcas que perduran: Edgar Cubiñá en las Open Design Talks de Lagranja Design

¿Qué hace que una marca de diseño siga siendo relevante con el paso de los años? En un mercado cada vez más competitivo, mantenerse como referente exige mucho más que buenos productos: exige una cultura, unas relaciones y una manera de trabajar.

Esa fue la pregunta de fondo de la nueva edición de las Open Design Talks de Lagranja Design, celebrada el 30 de septiembre en su espacio de la calle Pamplona, en Barcelona. Bajo el título «Diseño, oficio y las marcas que perduran», el encuentro reunió a tres voces que conocen el sector desde ángulos distintos:

  • Javier Marset, de Marset
  • Toni Navarro, director creativo de Kettal
  • Edgar Cubiñá, CEO y cuarta generación de Cubiñá

Con la sala llena, la conversación fue acompañada de imágenes de piezas y proyectos que ayudaron a aterrizar cada idea.

La cultura interna, el primer cambio

Una de las ideas que más resonó fue que lo más difícil de transformar en una empresa no es el producto, sino su cultura. Cambiar la mentalidad de equipos con muchos años de trayectoria y conseguir que todos, desde quien fabrica hasta quien diseña o vende, entiendan que trabajan con un producto que exige detalle y sensibilidad.

Desde el lado de las firmas se defendió que, en muchos casos, ha sido precisamente el diseño lo que ha impulsado ese cambio y ha redefinido la propia marca.

Abrir las puertas al diseñador

La relación entre marca y diseñador también ocupó buena parte de la charla. Para que una colaboración funcione de verdad, la marca tiene que abrirse: mostrar sus fortalezas, su tecnología y su forma de trabajar. Eso solo es posible con diseñadores comprometidos a largo plazo, capaces de conocer la empresa en profundidad y construir con ella una línea coherente en el tiempo.

La mirada desde la distribución

Edgar Cubiñá aportó el punto de vista de quien trabaja cada día con muchas marcas a la vez. Uno de los grandes retos de una distribución multimarca es encontrar el equilibrio: ofrecer un catálogo amplio y, al mismo tiempo, acotarlo lo suficiente para poder trabajar a fondo cada proyecto.

También se habló de cómo cada vez son más habituales los espacios de trabajo conjunto entre distribuidor y fabricante. En ese intercambio, quien está en contacto directo con arquitectos, interioristas y clientes aporta algo muy valioso a las marcas: el pulso real de lo que el mercado necesita.

Es exactamente el papel que entendemos como nuestro en Cubiñá: acompañar a los profesionales y a los clientes en cada proyecto, y hacer de puente entre ellos y las firmas con las que trabajamos.

Marcas que perduran

El encuentro dejó una conclusión clara: las marcas que perduran no son las que persiguen cada tendencia, sino las que cuidan su cultura, construyen relaciones de confianza con diseñadores y distribuidores y saben escuchar a quienes están en contacto con el cliente final.

Gracias a Lagranja Design por abrir este espacio de conversación, a Javier Marset y Toni Navarro por compartir mesa y experiencia, y a todas las personas que llenasteis la sala.

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